Sábado 4 de Septiembre de 2010  

 

 
     
29/07/2010
Locales
La soberbia y la traición

La soberbia crece en la Argentina como una hiedra. Ahora parece que nos creemos ser naturalmente, más que Francia, más que Italia, más que Brasil, más que Inglaterra. En fin, veamos que sucede cuando la ignorancia es mala consejera, cuando cunden los malos sentimientos, cuando los intereses son de algunos antes que de todos.
Por Hugo Doliani
 

La soberbia crece en la Argentina como una hiedra. Ahora parece que nos creemos ser naturalmente, más que Francia, más que Italia, más que Brasil, más que Inglaterra. En fin, veamos que sucede cuando la ignorancia es mala consejera, cuando cunden los malos sentimientos, cuando los intereses son de algunos antes que de todos. Esto parece corresponder a una Argentina dormida, adonde todos los días nos descuidamos y nos roban algo. Especialmente cuando nos roban la alegría.

 

Hoy no vamos a hablar de política, ni de humor. Simplemente vamos a poner en juego la pasión, campo de juego adonde se desnudan los sentimientos, los valores, los códigos –como gustan decir ahora, y la alegría de todos.

 

Esto no tiene que ver con el Campo y las Retenciones, aunque en el fondo sí tiene que ver, especialmente cuando hablamos de cuales intereses están en juego.

 

Esto tampoco tiene que ver directamente con los candidatos del 2011 y la loca carrera electoral, aunque en un punto sí tiene que ver con el “fair play”, o el juego limpio.

 

La Argentina tiene esas cosas. Nos pasamos años de nuestras vidas tratando de reconocer al enemigo y pecamos de soberbios o de ingenuos, terminando durmiendo con ese enemigo en nuestra propia cama.

 

Pasaron gobiernos populares, o se iniciaron luchas populares intentando reivindicar la libertad, la justicia o la soberanía, y al primer traspié llenamos una plaza después de golpear las puertas de los cuarteles, siendo funcionales a grupos empresarios, capitales extraños e intereses de otros que nos condenan a un subdesarrollo que parece eterno.

 

Levantamos la cabeza, un poquito nomás, parecemos encaminarnos y ¡záz! Otra vez no nos ponemos de acuerdo, otra vez retrocedemos.

 
Cuando dijimos nunca más, creímos superadas algunas de esas zonceras argentinas de las que nos hablaba don Arturo Jauretche.
 

Decía en su memorable obra póstuma Manual de las zonceras argentinas: “El arte de nuestros enemigos es desmoralizar, entristecer a los pueblos. Los pueblos deprimidos no vencen. Por eso venimos a combatir por el país alegremente. Nada grande se puede hacer con la tristeza.” Y de eso los peronistas sabemos.

 

Y finalmente le damos la razón, somos un Pueblo triste. Además, y es diferente, parte de ese Pueblo, hoy particularmente está triste. Ayer lo decíamos en esta columna: el 27 de Julio, será recordado como el Día que la Argentina le dio la espalda a Diego Maradona.

 

Algunos pensarán que estoy delirando, al relacionar política, historia, sociología, antropología y fútbol. Pero sería entrar en una discusión de la cuál saldría muy mal parado en muchos sectores de la sociedad, pero con la frente alta en otros, como no pueden hacer los 27 dirigentes que dispararon contra quién nos dio las mayores alegrías deportivas de nuestra historia, funcionales a una entidad sospechada, a un viejo dirigente sospechado, a intereses comerciales que se oponen a la pasión popular con la que lucran.

 

No, no voy a hablar de fútbol, eso lo dejaré para los que saben. Voy a hablar de los que sienten. Voy a hablar desde lo pasional, porque el fútbol es eso, una representación pasional de nuestra sociedad.

 
Si lo hiciera desde la sociología podría hablar desde los mitos y las leyendas.
 

Grecia basó gran parte de su cultura que trascendió los siglos en mitos inexistentes, generando dioses que lustraron desde su mitología a sus ilustres filósofos y maestros. Es inimaginable leer en la tapa de un supuesto Clarín griego: Echaron a Platón de la Acrópolis.

 

Es obvio, pueden burlarse. Maradona y Platón no podrían ir de la mano por la vida. Sin embargo, sería interesante establecer alguna relación, más allá de la temporalidad.

 

Decía el filósofo griego hace 2.400 años: La libertad está en ser dueños de la propia vida. Nadie puede negar que Diego sea libre, algo que está en duda en gran parte de los 27 dirigentes que votaron unánimemente en su contra. Por ejemplo ¿Cómo podría explicar el tal Segura presidente de Argentinos Juniors adonde nació futbolísticamente Diego, orgulloso de su cancha bautizada Estadio Diego Armando Maradona, su voto en contra? ¿O el Vicepresidente de Boca? ¿O el mismo Pasarella?

 
Otra de Platón y nuestro tema:La obra maestra de la injusticia es parecer justo sin serlo. Que lo explique Julio Grondona cuando dice a Maradona nadie lo echó, él se fue.
 
Pero, esta guerra sucia que se dio desde antes del Mundial, aún no terminó, porque como dijo Platón hace tanto tiempo:Los muertos son los únicos que ven el final de la guerra.

Lo cierto es que aquel editorial del New York Times anterior al comienzo del Mundial, en el que pedían disculpas a Diego por la cobardía del 94, y le agradecían por haber traído la alegría a Sudáfrica, más allá del resultado, demostró que la alegría entró de la mano del 10.

 

Dije que no iba a hablar de fútbol y cumplí, no hay estrategias que valgan a la hora de la alegría y la Argentina es un Pueblo triste. Sí, creo en la alegría que genera Maradona y también creo esta guerra no terminó. A los que se rían los miraré con la frente en alto, como la de Carlitos Tévez cuando vuelve a visitar a sus amigos de Fuerte Apache.

 
Y dale con Platón: Un hombre que no arriesga nada por sus ideas, o no valen nada sus ideas, o no vale nada el hombre.
Es para vos Grondona, y para cada uno de tus secuaces. Vos anunciaste con tu mejor sonrisa la destitución del 10, y el que es capaz de sonreír cuando todo le esta saliendo mal, es porque ya tiene pensado a quien echarle la culpa. Curioso Don Julio, esto lo dijo Platón.
 
 
Ya sabés Diego, reconocer al enemigo es el principio de la victoria. Es algo que los argentinos aún nos debemos.
 
Diego estuvo enfermo y se curó. Ahora me pregunto ¿Serán ustedes capaces de curarse?
 
 

¡Ojo! A todos ustedes ¡eh! Recuerden cuando salgan a la cancha de sus respectivos clubes aquellos cantos de sirenas de la popular.

Grondona, compadre, la…….
Es para vos, es para vos, para Segura la p…que te p….